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Radiografía al Sargazo: Punta Cana enfrenta recales intensos, pero está lejos de la emergencia mexicana

24 ago
11 min de lectura

Las costas dominicanas presentan una afectación moderada en términos comparativos, aunque Punta Cana continúa expuesta a episodios de acumulación masiva. Expertos advierten que el fenómeno ya no responde a una temporada completamente predecible.

Una playa de Punta Cana puede amanecer con el agua despejada y, después de una variación en el viento o las corrientes, recibir durante la tarde una franja compacta de sargazo. Al día siguiente, una barrera flotante, una embarcación recolectora o un cambio de oleaje puede devolverle parte de su apariencia habitual.

Esa irregularidad explica por qué los reportes sobre el estado de las playas dominicanas suelen parecer contradictorios. El sargazo no llega de manera uniforme a todo el litoral ni mantiene la misma intensidad durante semanas. Su comportamiento depende de la ubicación de las masas flotantes, la dirección del viento, las corrientes marinas, la forma de cada bahía y la capacidad de respuesta de hoteles y autoridades.

En agosto de 2026, la situación de República Dominicana puede describirse como moderada en comparación con la emergencia que vive el Caribe mexicano. Esto no significa que las playas dominicanas estén libres del fenómeno. El Ministerio de Medio Ambiente activó este mes un operativo especial ante episodios de presencia masiva en la región Este, particularmente sensible por su exposición al Atlántico. La diferencia está en la escala.

México reportó cantidades de sargazo 27 veces superiores a su promedio histórico. En Quintana Roo, 72 playas llegaron a registrar niveles entre abundantes y excesivos, mientras que en los días más críticos podían arribar alrededor de 9,000 toneladas. La capacidad de recolección disponible era de aproximadamente 1,200 toneladas diarias, muy por debajo del volumen recibido. El Gobierno mexicano anunció una inversión cercana a 115 millones de dólares para enfrentar la crisis.

República Dominicana no ha publicado una medición nacional equivalente que permita establecer una comparación directa en toneladas. La calificación de “moderada”, por tanto, debe entenderse como una evaluación relativa: el país recibe acumulaciones importantes y jornadas críticas, pero no presenta la extensión continua ni los volúmenes extraordinarios reportados en gran parte de la Riviera Maya.

Un océano con 27 millones de toneladas

El problema comienza mucho antes de que las algas aparezcan sobre la arena.

El Laboratorio de Oceanografía Óptica de la Universidad del Sur de Florida estimó que en julio de 2026 había unos 27 millones de toneladas métricas de sargazo distribuidas entre el Atlántico tropical, el Caribe y el golfo de México. En junio, la biomasa había alcanzado aproximadamente 34 millones de toneladas.

La cifra no representa el volumen que terminará en las playas. Gran parte permanece flotando, se dispersa, se hunde o cambia de trayectoria. Sin embargo, funciona como un indicador de la enorme reserva de algas disponible para alimentar nuevos recales costeros.

El investigador Brian Barnes, de la Universidad del Sur de Florida, resume la excepcionalidad de este ciclo con una advertencia: “Nada de esto es normal. Cada año es una historia un poco diferente”.

Según Barnes, la floración de 2025 fue tan grande que “nunca desapareció realmente”. La biomasa remanente habría permitido que el sargazo comenzara a reproducirse dentro del Caribe y el golfo de México antes de lo habitual, en lugar de depender únicamente de las masas transportadas desde el Atlántico.

Los científicos estimaron cerca de 40 millones de toneladas durante el ciclo récord de 2025. En julio de ese año todavía permanecían unos 38 millones de toneladas en el sistema Atlántico-Caribe.

¿Por qué aparece masivamente durante ciertos días?

El sargazo que afecta al Caribe forma parte del denominado Gran Cinturón de Sargazo del Atlántico, una franja de macroalgas flotantes que puede extenderse desde la costa occidental africana hasta el Caribe y el golfo de México.

En mar abierto, el sargazo tiene una función ecológica positiva. Sirve como refugio, zona de reproducción y fuente de alimento para peces, tortugas, crustáceos y otras especies. El problema comienza cuando cantidades extraordinarias alcanzan aguas costeras poco profundas y quedan atrapadas sobre la playa. Los recales masivos de determinados días responden a una combinación de factores:

  • La dirección y velocidad de los vientos, especialmente los que empujan las masas flotantes hacia la costa oriental dominicana.

  • Las corrientes del Atlántico y el Caribe, capaces de transportar grandes franjas de sargazo y fragmentarlas en parches.

  • El oleaje, las mareas y los sistemas meteorológicos, que pueden concentrar en pocas horas la biomasa que permanecía dispersa mar adentro.

  • La orientación de cada playa. Las costas abiertas hacia el este y sureste reciben un impacto diferente al de bahías protegidas o playas situadas en el litoral caribeño.

  • La presencia de arrecifes, puntas costeras y canales, que puede desviar, contener o concentrar las algas.

  • El tamaño del cinturón oceánico disponible. Cuanto mayor es la biomasa regional, mayor es la probabilidad de que cualquier cambio de viento produzca un recale extraordinario.

Por eso no existe una equivalencia automática entre el volumen total observado por satélite y el estado de una playa específica.

Un gran parche puede pasar frente a Punta Cana sin tocar tierra. Otro más pequeño puede quedar atrapado en Bávaro o Cabeza de Toro y producir una acumulación visible. Dos hoteles separados por pocos kilómetros pueden presentar condiciones completamente distintas el mismo día debido a las barreras instaladas, el régimen de corrientes y la frecuencia de limpieza.

El meteorólogo dominicano Jean Suriel ha señalado que la mayor incidencia en el país suele concentrarse entre junio y agosto, aunque pueden ocurrir floraciones aisladas en cualquier momento del año.

Punta Cana: moderada no significa libre de sargazo

Punta Cana, Bávaro, Macao, Uvero Alto, Cabeza de Toro y Cabo Engaño se encuentran entre las zonas dominicanas de mayor exposición. La costa oriental recibe directamente las masas impulsadas desde el Atlántico y el este del Caribe.

Durante julio y agosto de 2026 se han presentado episodios de acumulación intensa. El Ministerio de Medio Ambiente activó el 12 de agosto un operativo nacional de protección ambiental en la región Este, con brigadas técnicas, inspección de protocolos de limpieza, análisis del impacto y evaluación de soluciones para la disposición del material.

El operativo demuestra que la clasificación general de “moderada” no debe confundirse con una situación normal en todas las playas.

La diferencia con México es que la afectación dominicana sigue siendo más localizada y variable. En Quintana Roo, los reportes describieron decenas de playas simultáneamente bajo niveles abundantes o excesivos y miles de toneladas llegando durante una sola jornada. En Punta Cana, el impacto puede ser fuerte en un tramo y manejable en otro.

También existe una diferencia entre la cantidad que llega y la que observa el visitante. Algunos complejos turísticos cuentan con barreras, embarcaciones y brigadas que retiran el sargazo antes del amanecer. Una playa visualmente limpia puede haber recibido toneladas durante la noche.

Otras playas, particularmente aquellas con menos infraestructura o expuestas a oleaje intenso, conservan acumulaciones durante más tiempo.

Lo que ocurrió en República Dominicana durante 2025

La temporada de 2025 fue extraordinaria por dos motivos: rompió un período prolongado de relativa tranquilidad y coincidió con el mayor volumen regional observado desde que comenzó el monitoreo sistemático en 2011.

De acuerdo con registros y testimonios recopilados por instituciones y especialistas dominicanos, el sargazo había estado prácticamente ausente de las playas nacionales entre octubre de 2023 y mayo de 2025.

El cambio comenzó a finales de mayo de 2025. La Autoridad Nacional de Asuntos Marítimos ya emitía pronósticos de trayectoria entre el 28 de mayo y el 2 de junio. Para comienzos de junio, las primeras masas importantes estaban afectando el litoral oriental.

La evolución aproximada fue la siguiente:

Finales de mayo de 2025: comenzaron a aumentar los recales después de casi dos años de baja presencia.

Junio de 2025: el fenómeno entró en una fase intensa. El volumen regional había alcanzado un récord y las masas comenzaron a impactar con mayor frecuencia Punta Cana y otros sectores del Este.

Julio de 2025: fue uno de los momentos más críticos. En Bávaro se observaron amplias acumulaciones y los hoteles tuvieron que mantener operaciones constantes de limpieza. EFE documentó el 9 de julio extensos tramos cubiertos por algas y trabajadores realizando decenas de viajes diarios en carretillas para despejar la playa.

Rebecca García, bióloga marina de la Fundación Puntacana, relató que durante sus monitoreos submarinos de corales encontró masas tan densas que oscurecían el mar y bloqueaban la luz “como una manta extendida sobre el océano”.

Agosto de 2025: continuaron los episodios importantes, aunque con diferencias notables entre playas y complejos turísticos.

Septiembre de 2025: comenzó una disminución gradual. Todavía se produjeron recales puntuales, pero las acumulaciones dejaron de ser tan constantes.

Octubre de 2025: el fenómeno perdió fuerza de manera más evidente. Los pronósticos de ANAMAR continuaron durante el mes porque aún había parches en movimiento, pero observaciones realizadas en Punta Cana encontraron la mayoría de las playas evaluadas sin acumulaciones relevantes. Persistieron excepciones en sectores específicos de Cap Cana.

Noviembre y diciembre de 2025: la temporada podía considerarse concluida para fines prácticos. En diciembre, especialistas vinculados a la Fundación Puntacana señalaban que las playas habían recuperado su estado habitual.

No existe, por tanto, una fecha única en la que el sargazo “terminó” en todo el país. La conclusión más sustentable es que la fase fuerte se extendió de junio a agosto, disminuyó durante septiembre y dejó de ser generalizada entre octubre y noviembre.

México, Puerto Rico y las Antillas: una crisis regional desigual

El Caribe mexicano presenta en 2026 la situación más grave entre los grandes destinos turísticos regionales.

Además de las 9,000 toneladas estimadas durante días críticos, México informó que los volúmenes recibidos durante los primeros meses de 2026 cuadruplicaron los de igual período de 2025. El Gobierno destinó aproximadamente 2,000 millones de pesos mexicanos a su estrategia en Quintana Roo.

Durante 2025, la Secretaría de Marina mexicana y las autoridades locales recolectaron cerca de 92,783 toneladas, una cifra récord. La respuesta combina barreras, buques sargaceros, maquinaria en tierra y un programa para recoger el alga antes de que alcance la playa.

Puerto Rico también ha enfrentado concentraciones extraordinarias. En 2025, la acumulación fue lo suficientemente grave como para que el Gobierno declarara un estado de emergencia. En 2026, las aguas alrededor de La Parguera y otros sectores turísticos volvieron a registrar grandes cantidades.

“Yo no recuerdo haber visto tanta concentración en tantos lugares al mismo tiempo”, declaró Waldemar Quiles, secretario de Recursos Naturales de Puerto Rico.

En San Martín, las autoridades desplegaron retroexcavadoras después de que residentes denunciaran olores intensos a amoníaco y sulfuro de hidrógeno.

Las Antillas francesas han recurrido a barcazas y embarcaciones especializadas. El entonces primer ministro francés François Bayrou describió el impacto con una frase contundente: el sargazo “desfigura nuestras costas, impide bañarse y hace imposible la vida de los residentes”.

Barbados, Santa Lucía y otras islas pequeñas enfrentan una dificultad adicional: sus presupuestos y capacidades de recolección son inferiores a los de México o República Dominicana. En muchos lugares, la limpieza depende de municipios, comunidades y establecimientos hoteleros.

Frank Comito, asesor de la Asociación de Hoteles y Turismo del Caribe, advierte que el fenómeno no afecta “cada centímetro del Caribe”. Esa precisión es importante: una isla puede tener una costa saturada y otra relativamente limpia, dependiendo de su orientación y de las corrientes del día.

Qué está haciendo República Dominicana

La respuesta dominicana combina acciones del Estado, inversiones hoteleras y proyectos científicos privados.

Barreras flotantes

Varios complejos de Punta Cana han instalado barreras para interceptar el sargazo antes de que llegue a la arena. Las barreras no eliminan las algas: las desvían o concentran en puntos donde pueden ser recogidas por embarcaciones.

Su desempeño depende del oleaje, la profundidad, el mantenimiento y la intensidad del recale. En condiciones extremas pueden ser superadas o dañadas.

Recolección en el mar

Empresas dominicanas utilizan barcazas y sistemas de redes para recoger el sargazo mientras todavía está fresco y flotando.

Andrés Bisonó León, fundador de SOS Carbon, ha explicado que una sola barcaza puede recolectar hasta 70 toneladas durante una jornada de siete horas en una franja de aproximadamente diez kilómetros de largo.

La recolección marina reduce la cantidad que llega a tierra, evita que el material se mezcle con arena y disminuye la descomposición en la costa.

Limpieza manual y mecanizada

Los hoteles y municipios despliegan brigadas desde primeras horas de la mañana. Los establecimientos pequeños dependen principalmente de trabajadores con rastrillos y carretillas; los complejos de mayor tamaño utilizan equipos especializados.

La maquinaria pesada presenta riesgos. Si se emplea sin control puede retirar grandes cantidades de arena, compactar la playa, afectar nidos de tortugas y dañar la vegetación costera.

En 2025, el Ministerio de Medio Ambiente detuvo operaciones de limpieza de un hotel en Uvero Alto por violaciones a las normas ambientales y el uso inadecuado de equipos pesados.

Nuevos lineamientos

La Resolución 0046-2025 estableció criterios generales para la recolección del sargazo en los litorales dominicanos. El operativo de 2026 incluye inspecciones para comprobar su cumplimiento y reuniones con autoridades hoteleras sobre contención, retiro y disposición final.

El objetivo es impedir que la urgencia por limpiar la playa produzca un daño ambiental adicional.

Monitoreo satelital

ANAMAR publica pronósticos de trayectoria construidos con datos satelitales, corrientes y modelos marinos. Estos reportes permiten anticipar la posible llegada de parches durante los días siguientes.

El monitoreo, sin embargo, todavía necesita traducirse en alertas más accesibles y frecuentes para residentes, pescadores, hoteles y visitantes.

Transformación del sargazo

En Punta Cana operan proyectos para convertir la biomasa en bioestimulantes agrícolas, bioplásticos, alginatos, productos cosméticos, materiales de construcción y otros insumos.

La Fundación Puntacana ha equipado un laboratorio de biomasa y trabaja en una planta para estabilizar el material y prepararlo para su procesamiento o exportación.

INTEC investiga aplicaciones como carbón activado, tratamiento de aguas, biopolímeros y productos agrícolas. SOS Carbon desarrolla una cadena de recolección y aprovechamiento que ha enviado material a distintos países.

Estas alternativas todavía funcionan a pequeña escala. Uno de los mayores obstáculos es que el sargazo puede acumular arsénico, cadmio y otros metales durante su recorrido, por lo que no todos los usos resultan seguros sin análisis y procesamiento.

El problema de la disposición final

Recoger las algas no resuelve automáticamente la emergencia. Cuando el sargazo húmedo es enterrado en la playa o trasladado a un terreno sin preparación, continúa descomponiéndose. Puede producir lixiviados, liberar gases, contaminar aguas subterráneas y devolver nutrientes al ambiente.

Su peso y humedad también hacen costoso el transporte. Una tonelada retirada de la playa contiene una proporción considerable de agua, arena y residuos.

Por eso los especialistas insisten en una estrategia que priorice la recolección en el mar, el secado, el almacenamiento controlado y la transformación industrial.

República Dominicana ha avanzado en proyectos puntuales, pero todavía no cuenta con una red nacional suficiente para procesar todo el volumen que puede llegar durante una temporada extrema.


El riesgo para la salud y los ecosistemas


El sargazo fresco no representa por sí mismo una emergencia sanitaria. El riesgo aumenta cuando se acumula y descompone.

Durante ese proceso libera sulfuro de hidrógeno y amoníaco. En altas concentraciones, especialmente para trabajadores expuestos durante horas, estos gases pueden provocar irritación ocular y respiratoria, dolor de cabeza, náuseas y malestar.


El doctor Christian Appendini, director del Grupo de Estudio del Sargazo de la Universidad Nacional Autónoma de México, advierte además que la macroalga puede bioacumular arsénico y cadmio durante su recorrido.


En el ambiente marino, las masas costeras bloquean la luz, reducen el oxígeno y pueden sofocar corales y pastos marinos. La maquinaria mal empleada agrava la erosión y amenaza nidos de tortugas.


Una temporada que ya no respeta completamente el calendario


Históricamente, la mayor presencia en República Dominicana se concentra entre mayo y septiembre, con picos entre junio y agosto. El descenso suele comenzar en septiembre y hacerse más evidente durante octubre.


Pero los datos de 2025 y 2026 indican que ese calendario es cada vez menos estable.

La biomasa récord de 2025 permaneció parcialmente dentro del sistema. En 2026, científicos detectaron reproducción significativa dentro del Caribe y el golfo de México. Esto aumenta la posibilidad de llegadas tempranas, episodios fuera de temporada y años consecutivos de gran intensidad.


La temperatura del océano, la disponibilidad de nutrientes, las lluvias, los cambios de corriente y los vientos intervienen en el crecimiento y transporte. Los investigadores continúan estudiando cuánto corresponde a procesos naturales y cuánto está siendo amplificado por calentamiento oceánico y descargas de nutrientes.


Una ventaja relativa, no una victoria


República Dominicana está mejor posicionada que varios países del Caribe para responder al fenómeno. Punta Cana funciona como un laboratorio de barreras, recolección marina, monitoreo y aprovechamiento industrial.


La afectación actual es comparativamente menor que la de México. Sin embargo, calificarla como moderada no debe utilizarse para minimizar los recales masivos registrados en el Este ni para asegurar que todas las playas se encuentran en buenas condiciones.


La realidad cambia por playa y por día.


México enfrenta una emergencia de escala nacional en su costa caribeña. República Dominicana enfrenta una sucesión de episodios localizados que pueden ser controlados en algunos complejos, pero que superan rápidamente la capacidad disponible en otros.


El desafío inmediato consiste en pasar de respuestas fragmentadas a una estrategia nacional: alertas públicas, reglas uniformes, recolección en el agua, protección de playas y arrecifes, disposición segura e incentivos para transformar la biomasa.


El sargazo no parece dispuesto a desaparecer. La pregunta ya no es cómo eliminarlo del Caribe, sino cómo impedir que cada nueva temporada convierta una masa ecológicamente valiosa en alta mar en una crisis ambiental, sanitaria y turística cuando toca tierra.

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