El secreto de las ferias ¿Vale la pena asistir?
En un mundo digitalizado, donde todo parece resolverse desde una pantalla, las ferias presenciales siguen siendo el espacio donde los negocios realmente ocurren. Los expertos Bern Rohde y Azul Ogazón, de IGECO, explican por qué estos encuentros siguen siendo el motor silencioso del crecimiento empresarial.

PUNTA CANA.– En tiempos donde la virtualidad domina las comunicaciones y los mercados, las ferias y exposiciones presenciales no han perdido vigencia. Al contrario, “son más relevantes que nunca”, asegura Bern Rohde, CEO de IGECO, empresa con presencia en Alemania, Italia y Latinoamérica dedicada a la organización de eventos internacionales. Para el experto, “las ferias son la mejor plataforma para encontrar soluciones, generar conocimiento y hacer negocios reales. No hay otra instancia donde puedas ver, comparar y confiar con tus propios ojos”.
Azul Ogazón, directora de proyectos de IGECO, coincide: “Cuando vas a una feria, te empapas de tu industria, ves hacia dónde va el mundo y eliminas esa ceguera de taller que todos tenemos cuando solo estamos operando el día a día”. La especialista explica que muchas de las alianzas estratégicas más duraderas comienzan precisamente en esos pasillos donde las conversaciones espontáneas se convierten en oportunidades. “A veces una sola idea o una charla casual puede cambiar el rumbo de una empresa entera”, afirma.
El fenómeno no es nuevo. Como recuerda Rohde, “las ferias tienen más de mil años de historia: comenzaron en Europa como mercados a la salida de las catedrales, y hoy siguen siendo el centro de la economía global”. Alemania concentra el 60% de las ferias líderes del mundo, con recintos como Hanover Messe, la más grande feria industrial del planeta, y eventos especializados como Bauma Múnich (construcción) o Agritechnica (tecnología agrícola). En España, FITUR Madrid y SIMA Madrid marcan el calendario internacional de turismo y real estate. Y en el Caribe, Invest DR y la Feria Inmobiliaria de Punta Cana empiezan a posicionarse como vitrinas regionales de inversión y desarrollo sostenible.

Ambos expertos defienden la presencialidad como algo irremplazable. “Durante la pandemia hicimos ferias digitales con avatares y pantallas verdes, pero los asistentes fueron claros: nunca lo vuelvan a repetir. No es lo mismo mirar a los ojos a tu socio o ver una máquina funcionando frente a ti”, recuerda Rohde. La tecnología, asegura, potencia las ferias, pero no las sustituye. Hoy, las tendencias giran en torno a la inteligencia artificial, la sustentabilidad y el 5G industrial, con innovaciones que van desde drones-taxis hasta operaciones médicas asistidas por IA.
La clave, advierten, está en la preparación. “Ir a una feria sin plan es como entrar a un océano sin brújula”, dice Ogazón. Recomienda estudiar el listado de expositores, agendar citas y definir objetivos claros. “No son varitas mágicas, pero si haces la tarea, una feria puede darte cinco años de ventaja sobre tu competencia”, concluye. Y es que, detrás de cada stand, cada pabellón y cada conversación, se esconde la verdadera esencia del progreso: el encuentro humano.





Comentarios