Acuerdo para fortalecer el transporte turístico deja abierta la pregunta: ¿mejorará la conducción?
- 30 jul
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El Ministerio de Turismo y la Federación Internacional de los Trabajadores del Transporte acordaron intercambiar conocimientos y promover mejores prácticas, pero la información divulgada no establece capacitación obligatoria, certificaciones, controles de velocidad, jornadas máximas ni beneficios laborales concretos para los conductores. La iniciativa se anuncia en un país que registró más de 100.000 siniestros viales durante 2025 y donde La Altagracia presenta una de las tasas de mortalidad más elevadas.
PUNTA CANA. El Ministerio de Turismo (MITUR) y la Federación Internacional de los Trabajadores del Transporte (ITF) firmaron un memorándum de cooperación para impulsar una movilidad turística más segura, eficiente y sostenible, incorporando el transporte terrestre como parte esencial de la experiencia de quienes visitan República Dominicana.
El convenio, suscrito por el ministro David Collado y el secretario general de la ITF, Stephen Cotton, contempla intercambio de conocimientos, experiencias, información y buenas prácticas internacionales, además de cooperación técnica para elevar los estándares de seguridad, calidad, innovación y sostenibilidad del transporte turístico.
La iniciativa reconoce una realidad que durante años permaneció relegada: los conductores son parte de la primera y última impresión que recibe un turista del país. Sin embargo, ese reconocimiento también obliga a examinar qué cambiará concretamente en las calles y carreteras.
¿Qué beneficios contempla para los conductores?
Las publicaciones oficiales plantean como beneficios generales la profesionalización del sector, el acceso a conocimientos internacionales, la posible mejora de los estándares laborales y una mayor coordinación entre Turismo, transporte, empresas, instituciones académicas y organizaciones sociales.
La ITF sostiene que el convenio puede contribuir a mejorar la vida de los trabajadores y fortalecer el cumplimiento de estándares laborales en transporte y logística. También lo relaciona con un acuerdo anterior firmado con República Dominicana para trabajar en el cumplimiento de la legislación laboral y las normas internacionales.
No obstante, la información publicada hasta ahora no identifica beneficios directos y exigibles para los conductores. No se anuncian aumentos salariales, seguros complementarios, límites de jornada, períodos obligatorios de descanso, certificaciones profesionales, programas de salud ocupacional ni mecanismos para proteger a quienes denuncien presiones de las empresas para cumplir itinerarios en tiempos incompatibles con una conducción segura.
Tampoco se conocen públicamente un calendario de ejecución, presupuesto, indicadores, responsables ni metas verificables. El memorándum crea un marco de cooperación, pero su impacto dependerá de los programas que se desarrollen posteriormente.
Un acuerdo frente a una emergencia vial

La discusión no ocurre en un escenario normal. El Intrant informó que República Dominicana registró durante 2025 más de 100.594 siniestros viales y 2.992 fallecimientos. Hasta mayo de 2026 ya se contabilizaban 835 muertes.
La Organización Mundial de la Salud sitúa la tasa dominicana de mortalidad vial en aproximadamente 27,4 fallecidos por cada 100.000 habitantes, una cifra que refleja la gravedad estructural del problema.
La situación resulta todavía más inquietante en la principal provincia turística. Según la Oficina Nacional de Estadística, La Altagracia registró en 2024 una tasa de 41,49 muertes viales por cada 100.000 habitantes, una de las más altas del país.
Estas cifras no corresponden exclusivamente al transporte turístico, pero describen el entorno vial en el que diariamente circulan autobuses hoteleros, taxis, vehículos de excursiones, unidades privadas, camiones, motocicletas y automóviles de alquiler.
Accidentes que golpearon directamente al turismo
El transporte de visitantes ya ha protagonizado episodios graves que demuestran que la seguridad no puede limitarse a declaraciones institucionales.
En octubre de 2022, un autobús que trasladaba turistas se accidentó en la Autovía del Coral, cerca de Verón-Punta Cana. El hecho dejó dos fallecidas y más de 20 personas heridas.
En julio de 2025, el vuelco de un autobús que transportaba un grupo de excursión en Espaillat provocó seis muertes y 41 lesionados.
En marzo de 2026, otro autobús que viajaba desde el Aeropuerto Internacional de Punta Cana hacia Juan Dolio se salió de la vía en La Romana. Dos turistas canadienses murieron y otras 13 personas resultaron heridas.
Cada accidente tiene causas particulares que deben ser determinadas técnicamente. Sin embargo, la reiteración obliga a revisar la formación de los conductores, el mantenimiento de las unidades, las jornadas laborales, el descanso, la supervisión empresarial, el cumplimiento de los límites de velocidad y la capacidad de respuesta ante emergencias.
Profesionalizar también significa exigir
Los conductores merecen mejores condiciones laborales, capacitación y reconocimiento. Pero la defensa de sus derechos no puede separarse de la responsabilidad que implica transportar pasajeros.
Conducir turistas exige mucho más que conocer una ruta. Requiere formación en manejo defensivo, atención de emergencias, trato al visitante, conducción bajo lluvia, control de velocidad, prevención de fatiga y protocolos para trasladar pasajeros de diferentes edades y condiciones físicas.
El acuerdo tendría que responder preguntas precisas: ¿habrá una certificación especial para conducir transporte turístico? ¿Se exigirá capacitación periódica? ¿Se controlarán las horas de trabajo y descanso? ¿Existirán pruebas de alcohol y sustancias? ¿Cómo se fiscalizarán la velocidad y las maniobras peligrosas? ¿Qué responsabilidad tendrán las empresas cuando impongan itinerarios imposibles de cumplir sin asumir riesgos?
También debe determinarse si los beneficios alcanzarán directamente a los trabajadores o si el convenio quedará limitado a encuentros, intercambios institucionales y declaraciones generales.
La experiencia turística comienza en la carretera
David Collado afirmó que los transportistas representan la primera bienvenida y, muchas veces, el último recuerdo que se lleva un visitante. Precisamente por esa importancia, la conducción no puede quedar fuera del escrutinio.
Una movilidad turística sostenible requiere vehículos seguros y trabajadores protegidos, pero también conductores capacitados, supervisados y responsables. Necesita empresas que no premien la velocidad ni castiguen el descanso, autoridades que fiscalicen y pasajeros que puedan denunciar irregularidades sin exponerse.
El memorándum puede convertirse en un paso relevante, pero su valor no estará en la firma ni en las fotografías de la ceremonia. Se medirá en la reducción de accidentes, la mejora de las condiciones laborales y el cambio visible en la manera de conducir por las carreteras del principal destino turístico del Caribe.





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